José López declaró en el caso Cuadernos y se defendió: «Nunca integré una asociación ilícita»

José López, exsecretario de Obras Públicas durante el kirchnerismo, declaró en el juicio del caso Cuadernos y se defendió con firmeza: “Nunca integré una asociación ilícita”, afirmó ante los jueces, y agregó: “Fui llamado a conformar un gobierno legítimo elegido por el pueblo”. Durante su exposición, detalló los días previos a su confesión como imputado colaborador, sin retractarse de sus declaraciones previas.

José López declaró en el caso Cuadernos y se defendió: «Nunca integré una asociación ilícita»

López es uno de los imputados colaboradores más relevantes en la causa judicial. En su confesión, aportó información sobre el circuito de coimas y el conocimiento que tenía la expresidenta Cristina Kirchner acerca del esquema de recaudación ilegal vinculado a empresas de obra pública.

El exfuncionario defendió a Cristina Kirchner y al exministro de Planificación, Julio de Vido. “Nunca vi a Cristina Kirchner como organizadora o jefa de una asociación ilícita, ni a Julio de Vido”, sostuvo, y añadió: “Nunca tuve el propósito de cometer delitos, sentí que cumplía mis funciones dentro del parámetro de la política”.

La declaración de López comenzó poco después de las nueve de la mañana, en un juicio llevado adelante por el Tribunal Oral Federal 7, integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, con la intervención de la fiscal general Fabiana León. Habló durante aproximadamente 60 minutos y decidió no responder preguntas ni de la fiscalía ni de la querella representada por la Unidad de Información Financiera (UIF).

Con tono calmo y apoyado en algunos documentos para su exposición, López relató cómo fueron sus días antes de arrepentirse: “Sin querer entrar en el contenido de la declaración de arrepentido, quiero narrar mis días previos a mi declaración como arrepentido. Estaba en un pabellón aislado, en una situación de total soledad familiar”.

La indagatoria de López fue la última de este juicio, que tiene a Cristina Kirchner como principal acusada, señalada como cabecilla de una asociación ilícita dedicada a la recaudación de fondos ilegales.

Durante su relato, describió las condiciones de su prisión preventiva, luego de haber sido encontrado en el Convento de General Rodríguez intentando ocultar, sin éxito, bolsos con nueve millones de dólares, relojes y armas de fuego. “En el pabellón donde estaba aislado se escuchaba por televisión que las ‘sortijas’ se estaban agotando, que no había para todos. En esos días se desarrollaban las audiencias por enriquecimiento ilícito, y las imágenes del Convento eran habituales en los canales. Eso me afectaba mucho”, afirmó, y agregó que se sentía “presionado por los medios”.

Explicó que trataba de evitar la televisión, que estaba en un espacio común con otros detenidos, entre ellos exfuncionarios y empresarios que él conocía, pero que de todas formas recibía información. “Me enteraba de lo que se comentaba”, contó, señalando que la situación le resultaba “tremendamente estresante”. Esto ocurrió “los días previos y posteriores a mi declaración en el juicio por enriquecimiento, por lo que decían periodistas y por lo que comentaban los internos”.

López afirmó que no sabía nada ni había hablado con su abogado defensor antes de su audiencia: “Llegué al despacho del juez el 14 de agosto, allí conocí a mi abogado y le dije que todo me había tomado por sorpresa. Me recomendó no declarar porque él recién estaba conociendo el expediente ese mismo día. Por esos días, entre los arrepentidos algunos lograban salir de prisión”.

El exfuncionario también se refirió al día de su confesión en la causa Cuadernos. Afirmó que estaba medicado con Alplax y que el defensor le explicó que esa era su única oportunidad para declarar, recomendándole que dijera todo lo que sabía y que no mintiera. “Me dijeron que debía apuntar hacia arriba, me plantearon los temas sobre los que necesitaban información y sentí la obligación de hacerlo”, explicó.

Durante esa declaración solo estuvieron presentes el fiscal Carlos Stornelli y la defensa oficial, sin secretarios. Tras la confesión, solicitó no volver a la cárcel y le informaron que sería incorporado al programa de testigos protegidos, dependiente entonces del Ministerio de Justicia durante la gestión de Mauricio Macri. Permaneció varias horas en la Alcaidía de Comodoro Py hasta ser trasladado al instituto CAVIA, dentro del programa de protección, un lugar independiente de la figura de imputado colaborador.

Al llegar a CAVIA, López no recibió estudios médicos y estuvo dos días sin su medicación, situación que definió como “entregado”. Permaneció allí un año y cuatro meses, para luego pasar a una casa para testigos protegidos dentro del penal de Marcos Paz, custodiado por el Servicio Penitenciario Federal.

Relató que los días en CAVIA fueron difíciles: “No había mucha luz natural y me entregaban 14 viandas de comida en una conservadora, pero en verano muchas se echaban a perder. Me dieron comida en mal estado más de una vez”.

Asimismo, describió que durante su declaración como arrepentido hubo interrupciones y cambios de tema, que podían observarse en “expresiones volcadas que no eran propias de mí”. Comentó que si hubiera estado en mejor estado anímico y de salud “no hubiese hecho esta declaración”.

Respecto a la imputación en la asociación ilícita, López negó haber formado parte de ella y reiteró: “Fui llamado a conformar un gobierno legítimo elegido por el pueblo”. Aseguró que nadie le propuso integrar