Luego del desembolso de US$ 1.000 millones del FMI y las compras realizadas por el Banco Central, que elevaron las reservas a un nuevo máximo, el stock de divisas volverá a disminuir debido al vencimiento de deuda emitida por la autoridad monetaria.

Este lunes está previsto el pago de US$ 1.028 millones correspondientes al Bopreal Serie 3 2026, un título creado durante la gestión de Javier Milei para resolver el atraso en los pagos a importadores y que también podía utilizarse para el pago de impuestos.
El Banco Central adquirió este jueves US$ 447 millones, incrementando las reservas brutas a US$ 48.511 millones, cifra récord desde 2019. Sin embargo, según Juan Manuel Franco, economista jefe de SBS, «las reservas caerán en poco más de US$ 1.000 millones, que es el monto del pago».
Por su parte, Pablo Repetto, director de Aurum, señaló que «lo que quede del pago en el sistema financiero local no impacta porque, en principio, irá a encajes, pero aquel monto que se cobra en el exterior —ya que estos bonos fueron creados para pagar deuda con proveedores extranjeros— afecta directamente».
Con este vencimiento se completan los pagos del Bopreal 2026, por un total de US$ 2.200 millones. Previamente se había liquidado la serie 2025, y solo quedan pendientes los vencimientos de la versión 2027, cuyo capital comienza a vencer en abril de 2027 por otros US$ 2.200 millones. Estos bonos pueden cobrarse antes en pesos, utilizarse para el pago de impuestos o esperar hasta el vencimiento para cobrar en dólares.
El Gobierno de Milei creó estos títulos de deuda en dólares a finales de 2023 para reordenar la deuda comercial acumulada por importadores y empresas con dividendos retenidos. Esta estrategia permitió aplazar la salida de divisas y evitar un sobresalto cambiario, aunque también sirvió para absorber pesos.
Muchas empresas tenían pagos pendientes debido a su imposibilidad de acceder al mercado oficial de cambios, motivado por los permisos de importación (SIRA) y las restricciones cambiarias, algunas de las cuales permanecen vigentes. En lugar de entregar dólares de inmediato, el Banco Central les ofreció este bono en moneda extranjera a cambio de pesos.
La contracara de esta estrategia fue el aumento del peso de los vencimientos de deuda en dólares de la autoridad monetaria, que incluye préstamos REPOS con bancos internacionales y swaps con China y Estados Unidos.
En este sentido, el FMI advirtió la semana pasada que «sostener el acceso al mercado, incluyendo mediante la emisión de bonos en moneda extranjera bajo ley extranjera, será fundamental para refinanciar los importantes vencimientos en divisas que se aproximan, también porque el aumento de la deuda del BCRA (Bopreales, repos y swaps) incrementó los pagos de deuda en divisas en 2026-27».
Durante 2025, la deuda pública consolidada se mantuvo prácticamente sin cambios en torno a los US$ 300.000 millones, reflejando aumentos en la deuda externa que compensaron en gran medida las reducciones en la deuda en pesos.
En el sector externo, la deuda en moneda extranjera del Tesoro y del BCRA aumentó cerca de US$ 18.000 millones, reflejando principalmente un mayor endeudamiento neto con acreedores oficiales, incluyendo el FMI y el BIS. Las emisiones ad hoc de bonos en moneda extranjera por parte del Tesoro y los acuerdos repo del Banco Central cubrieron parcialmente las obligaciones de amortización con tenedores privados (entre ellos los Bopreales).
Por el lado doméstico, la deuda interna descendió aproximadamente US$ 20.000 millones, producto de la cancelación de deuda del Tesoro en pesos mediante uso de transferencias de utilidades del BCRA —casi el 95% de la deuda en pesos con vencimiento en 2025 fue refinanciada— y efectos de valuación que compensaron el aumento en las colocaciones de bonos cupón cero.
En este contexto, el Fondo estimó que Argentina emitirá bonos soberanos en moneda extranjera bajo ley doméstica y extranjera principalmente para cubrir los próximos pagos de capital, incluyendo los del FMI, los repos del BCRA y los Bopreales, sin que ello implique un incremento del endeudamiento externo. Mientras tanto, el superávit fiscal se destinará al pago de intereses de la deuda en moneda extranjera.
El próximo vencimiento relevante corresponde a bonos por US$ 4.300 millones, que vencerán el 9 de julio y se espera sean abonados con las divisas obtenidas de los títulos en dólares emitidos en el mercado local y las reservas adquiridas por el Banco Central.