La cosecha de soja avanza rápidamente en gran parte de la región agrícola nacional, impulsando la comercialización de esta oleaginosa, que representa la principal fuente de ingreso en dólares para el país. Frente al anuncio del presidente Javier Milei sobre un esquema de reducción gradual de las retenciones a partir de 2027, surge la interrogante sobre la actitud que adoptarán los productores al momento de vender su producción.

Durante las últimas semanas, la comercialización de soja se mantuvo baja en abril debido a las demoras en la cosecha provocadas por las lluvias, la excelente producción de cereales y girasol, y precios poco atractivos para los productores. En ese mes, las ventas diarias no superaban las 100.000 toneladas en la primera quincena.
Sin embargo, la entrada de las cosechadoras a los lotes, junto con una mejora en los precios ofrecidos por la industria y los exportadores, revirtió esta tendencia. Según datos de RIA Consultores, en mayo la comercialización diaria promedio alcanzó las 286.000 toneladas, lo que proyecta ventas mensuales de entre 5,7 y 5,8 millones de toneladas, según indicó el director de la consultora, Javier Preciado Patiño.
Además, en lo que va de mayo el precio de la soja en dólares recibido por el productor aumentó un 7%, pasando de aproximadamente 315 a entre 337 y 340 dólares por tonelada. “Aunque en pesos aún se encuentra por debajo del valor previo a la nueva cosecha, la mejora en dólares es evidente debido al tipo de cambio,” explicó Preciado Patiño.
Este aumento en las ventas colocó la comercialización de la campaña 2025/26 casi al mismo nivel que en igual período del ciclo anterior. De acuerdo con un estudio de la analista Lorena D’Angelo, de AZ-Group, los productores ya vendieron 13,8 millones de toneladas, equivalentes al 28% de la cosecha estimada, de las cuales 6,1 millones correspondieron a operaciones con precio asegurado y 7,7 millones a fijar.
Estos números son ligeramente inferiores a los registrados en la campaña anterior, cuando se habían comercializado 14,1 millones de toneladas —7,1 millones con precio confirmado y 7 millones a fijar—.
Considerando una cosecha estimada en 49,5 millones de toneladas por la Bolsa de Comercio de Rosario, aún restan venderse 35,7 millones de toneladas. “El mercado de soja en mayo parece ofrecer mayor oferta que demanda, pero la industria cuenta con capacidad de pago para absorber precios más altos, lo que genera una situación favorable para ambos actores,” indicó Preciado Patiño a Clarín Rural.
El especialista calificó la actual campaña comercial como “promedio”, señalando que los productores están vendiendo para hacer frente a obligaciones financieras, como deudas, insumos y alquileres, que constituyen uno de sus principales costos.
Por otro lado, D’Angelo observó que la comercialización de otros granos, como trigo, girasol y maíz, ha superado la de soja debido a la fuerte producción y precios más atractivos. Según la analista, “la venta de soja está atrasada o, al menos, igual al nivel del año pasado, ya que los productores concentran sus ventas en otros granos”. En promedio, la venta representa el 28% de la cosecha, frente a un 33% en años anteriores.
De cara a los próximos meses, el comportamiento de las ventas dependerá en gran medida de las necesidades financieras de los productores. Quienes puedan permitirse retener la mercadería podrían buscar mejores precios o aprovechar la anunciada reducción gradual de retenciones a partir de 2027, que podría implicar una reducción de entre un cuarto y medio punto porcentual mensual.
Para la analista y asesora financiera Mariela Brandolin, el ritmo de comercialización estará condicionado por los precios. “En principio, el anuncio parece disminuir la incertidumbre y la especulación sobre una baja significativa de retenciones en el corto plazo, lo que podría estimular ciertas ventas”, señaló. Sin embargo, destacó que “el productor no saldrá a vender agresivamente en este momento, sino solo lo necesario hasta fin de año. Mucha soja fue almacenada, en parte por razones logísticas y también porque el productor esperaba mejores precios”.
Por su parte, Paulina Lescano, asesora comercial y especialista en mercados de granos, indicó que, pese al anuncio, “la soja seguirá siendo el cultivo que se venda en última instancia, como en la mayoría de las campañas”. Remarcó que la abundante producción de trigo, maíz y girasol permitió que los productores pudieran satisfacer sus necesidades financieras con esos granos y que la soja también suele reservarse como moneda de cambio para pagar alquileres. Además, consideró que muchos esperan una disminución adicional en los derechos de exportación durante el año.
Finalmente, Preciado Patiño calificó como “muy anticipado” el anuncio sobre la baja de retenciones. “No es común informar con siete meses de antelación una medida que depende de la recaudación y que puede ser de un cuarto o medio punto mensual. En lo inmediato, no creo que modifique mucho la situación. Pero si en el segundo semestre se instala la expectativa de una reducción gradual a partir de enero, podría generar cierto impacto en la dinámica del mercado. Además, con este anuncio se desarticula la estrategia de la oposición para impulsar proyectos de baja en las retenciones”, concluyó.